Por David Ramírez

En estos tiempos de pandemia COVID-19, es una necesidad crear la Policía de la salud para que se encargue de sancionar las violaciones sanitarias por parte de negocios y ciudadanos.

Si hay Policía de Turismo, Judicial, Antinarcótico, de Tránsito, entre otros, también debe existir una Policía de la salud.

No podemos seguir usando a los miembros de la Policía Nacional, que fue creada para mantener la seguridad y proteger a los ciudadanos contra la delincuencia o a los efectivos de las Fuerzas Armadas, que fue creada para proteger nuestras fronteras, para darle seguimiento a las normas reglamentarias de salud y apresar o sancionar a los violadores.

Necesitamos una Policía bien entrenada en materia de salud, que conozca las leyes y con autoridad legal para cerrar los negocios que ahora mismo no están respetando los horarios establecidos y sobre todo, aglomerando personas en sus puertas o en sus frentes expendiendo bebidas alcohólicas..

Necesitamos una Policía especializada para perseguir a los que fabrican y venden bebidas adulteradas, para decomisar o secuestrar productos que puedan dañar la salud, sancionar o apresar a los que estén comercializando medicamentos falsificados, prohibidos o vencidos y/o sancionar empresas que contaminen el medio ambiente o que sea un riesgo para la salud de los ciudadanos.

Ahora mismo una parte de esas funciones la realizan el ministerio de Salud Pública, Medio Ambiente, la Policía Nacional y otros organismos, lo cual disgrega el trabajo en esfuerzos aislado, lo torna más complejo y menos eficiente.