Articulo publicado el 28 de junio del 2010

Por David Ramírez

Uno de los errores de conducción política más grave cometido por Miguel Vargas Maldonado fue sin lugar a dudas aprobar, junto con el Presidente Leonel Fernández, una reforma constitucional que borrara el concepto de “nunca jamás” en la Carta Magna.

Vargas Maldonado, embriagado de aspiraciones presidenciales, se manejó con tanta miopía política que no se detuvo por un momento a evaluar que esa decisión de eliminar “el nunca más” podría conspirar en contra de sus aspiraciones.

Apadrinar la reforma constitucional, en una etapa en que el gobierno estaba siendo acorralado por el pueblo por los escándalos de corrupción y promesas incumplidas, permitió oxigenar políticamente a Hipólito Mejía, un hombre que se encontraba tranquilamente sembrando mangos en su casa de San Cristóbal.

El “faraón” perredeísta pensó que “resucitar a ese muerto” no constituía un peligro dentro del partido blanco porque estaba convencido que en las elecciones congresuales y municipales el PRD obtendría una cómoda victoria electoral y su liderazgo saldría fortalecido. En ese momento para él lo más importante era pensar en “avanzar en el diez para ganar en el doce”.

Jamás pensó que podría producirse un descalabro electoral que dañaría su reputación como estratega político en la base perredeísta. Ahora crecen voces en el PRD que piden públicamente su renuncia voluntaria de la dirección del partido.

El más beneficiado de la caída en desgracia de Miguel Vargas ha sido sin dudas Hipólito Mejía, que, ante la ausencia de un líder alternativo en la fila perredeísta, ahora resurge de su ceniza como el ave Fénix.

Desde este momento considero que las aspiraciones presidenciales de Miguel Vargas Maldonado se han desmoronado, a Hipólito Mejía le resultará fácil vencerlo en la próxima convención interna del partido blanco.

Pero este resurgimiento ha estado acompañado de un discurso prosaico ya gastado, clientelista y con una consigna netamente paternalista como es: “Llegó Papá”.
Tengo mis aprensiones y dudas con respecto a esta consigna, porque vender la figura de Hipólito Mejía como un líder paternal dentro y fuera del PRD, desde ya la considero una estrategia publicitaria que no motivará a los decisivos votantes críticos. Este núcleo de votante es el voto que más necesita el PRD para desplazar del poder al partido gobernante.

El paternalismo político de Hipólito Mejía es dañino porque busca frenar la renovación y modernización del partido, entierra los deseos de muchos militantes de reagrupar las fuerzas interna, restablecer la disciplina partidaria y desactivar el inmovilismo de sus cuadros más importantes.

La militancia perredeísta debe rescatar los principios ideológicos que dieron esencia y razón de ser al partido de José Francisco Peña Gómez.

Deben comprender que, articulando el paternalismo político, el PRD, nunca podrá avivar la pasión y el entusiasmo del pueblo en las próximas elecciones presidenciales del 2012.

El PRD debe impulsar un despertar ideológico y político que le permita reencontrarse con su mística ganadora.

Debe hacerlo, porque el pueblo anhela cambio, está cansado de engaño, continuismo y corrupción. Los perredeístas en este momento deben ponerse a tono con esos deseos.

Una candidatura presidencial de Hipólito Mejía llevaría a una nueva derrota electoral del PRD porque no posee la calidad ética, la autoridad moral y la capacidad política para brindar expectativas de cambio en la población.

Hipólito Mejía no es una carta de triunfo para el PRD porque encabezó un gobierno corrupto e incapaz de resolver los problemas más comunes de los dominicanos .Hipólito Mejía para el pueblo es más de lo mismo.

Si la militancia perredeísta lo elige como candidato presidencial estarían cometiendo los mismos errores que han llevado a ese partido a cuatro derrotas consecutivas.

No hay que olvidar que PLD se ha convertido en un partido dominante y, aunque el presidente Fernández niegue sus aprestos reeleccionistas, el partido morado todavía mantiene en su fila personalidades carismáticas, bien posicionadas en el electorado, con muchas posibilidades de triunfar en elecciones presidenciales.

En vista de esta situación, el PRD debe rediseñar una estrategia de oposición fuerte y llevar en las próximas elecciones presidenciales una candidatura fresca al electorado.

De no hacerlo, el partido blanco se estaría encaminando a su quinta derrota consecutiva.

No me queda la menor duda