Articulo publicado el 4 de julio de 2016

Por David Ramírez

 El Estado Dominicanos es “de hecho” un Estado confesional, aunque este vocablo no se mencione en ninguna parte de nuestra carta magna, pero la presencia del anacrónico Concordato de 1954 firmado por el tirano Rafael Leónidas Trujillo con el Vaticano, mantiene atado a nuestra nación a una institución medieval y en una especie de fideicomiso, que afecta nuestra soberanía.

El sátrapa Trujillo firmó ese vil tratado con el Vaticano en agradecimiento al  favor prestado por sacerdotes y cardenales del país al mantener en silencio sus oprobiosos crímenes, torturas y desapariciones de ciudadanos u opositores politicos.

El Concordato es como una camisa de fuerza, una especie de parásito que obliga al Estado Dominicano, no solo a prestarle numerosas ayudas y exenciones fiscales a la Iglesia Católica, sino también le da “autoridad” para inmiscuirse en nuestras escuelas publicas y adoctrinar a los estudiantes con su dogma religioso.

En un Estado laico los asuntos ciudadanos no deben ser de incumbencia de ninguna religión y mucho menos la formación de nuestros hijos en las escuelas públicas.

Como revolucionario y no creyente, siempre he sido abanderado que el proselitismo o adoctrinamiento religioso debe estar fuera de las escuelas públicas. En las aulas se va a enseñar, no a rezar o a predicar. Las religiones son motivos de conflictos y divisiones en la sociedad, por tal motivo, alejarlas de las escuelas publicas resulta una necesidad.

Tomemos como ejemplo el siguiente caso; el apartamento donde vivo se encuentra cercano a una escuela publica y cada mañana, antes comenzar la jornada escolar, escucho algunos maestros en las aulas poner a rezar a los alumnos, lo curioso de aquello es que cuando le toca a una maestra evangélica iniciar las clases, al finalizar los alumnos no realizan la conocida “Señal de la cruz” como lo hacen con la maestra católica, sencillamente porque la maestra evangélica se lo prohíbe.

El artículo 25 la Ley de Educación, impone a los padres aceptar que sus hijos reciban enseñanza religiosa basado en los acuerdos internacionales (Concordato) suscrito por el Estado Dominicano y el Vaticano, a menos que estos soliciten por escrito que sean exentos. Esta Ley pone el Concordato por encima de la Constitución de la República y lo peor de todo es que el Ministerio de Educación no tiene una forma para certificar que los maestros tienen una posición definida hacia un credo en  particular.

No resulta extraño tampoco que en nuestras escuelas públicas algunos maestros, tengan su propio currículo educativo, basado en su credo, enseñándole a los niños que el origen de la vida es algo divino y no consecuencia de un lento proceso evolutivo subordinado por la selección natural.

Como bien sabemos, los niños carecen de autonomía y competencia para valorar las verdades o las falsedades de las creencias religiosas, son como esponjas que todo lo absorben.

Por tales motivos, para los ciudadanos no creyentes y defensores del laicismo en la educación, el proyecto de “Ley Orgánica de Libertad Religiosa” propuesto por el senador Edis Fernando Mateo Vásquez (Eddy), nos parece especialmente interesante.

Escribo interesante, porque una de los postulados y principios del profesor Juan Bosch y del programa fundacional del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), fue precisamente la abolición del funesto Concordato y la instauración de un Estado laico, con unas escuelas públicas cuyos métodos de enseñanza sea científico,democrático y patriotico, sin dogma religioso.

Esos principios boschistas fueron abandonados,arrojados a la basura de la historia, por los dirigentes peledeistas en cuanto arribaron al gobierno.

El proyecto del senador Eddy Mateo sobre Libertad Religiosa tiene muchas limitaciones porque obvia adrede,el papel de la religión en las escuelas públicas,Ese tema no se toca en el mencionado proyecto quizás para no molestar a la poderosa y parasitaria Iglesia Católica.

¿Acaso la bulla de una una bocina en una iglesia evangélica es más importante que el adoctrinamiento religioso de nuestros niños en escuelas públicas? ¿Es que el replicar de las campanas en una iglesia Católica no es una molestia para muchos ciudadanos y una violación a la Ley 64-00 de ruidos y sonidos molestos?

Aunque nuestra nación necesita una Ley que regule, no que prohíba, las libertades religiosas, no es menos cierto que el proyecto de Ley elaborado por el senador por Barahona Eddy Mateo, es discriminatorio e inconstitucional, parece estar destinada a coartar u hostigar las libertades de movimiento y expresión de la creciente iglesias evangélicas o pentecostales en el país, en favor claramente de la Iglesia Católica.

Además, para que el proyecto de Eddy Mateo sea verdaderamente democrático y respetuoso debe contener de manera explicita o implícita la prohibición del proselitismo o adoctrinamiento religioso en las escuelas publicas e instituciones del Estado.

En el proyecto debe incluirse la prohibición que los pastores, sacerdotes o cardenales participen públicamente en debates o aborden temas politicos, también prohibirle llamar a los feligreses desde el pulpito de las iglesias a votar por equis partido o candidato.

También dejar sentado en el proyecto la prohibición de que las asociaciones religiosas y sus pastores y/o sacerdotes puedan servir de mediadores y consejeros (como el funesto Agripino Núñez), en problemas internos de los partidos politicos que reciben fondos del Estado a través de la Junta Central electoral.

Creer o no creer en un Dios (Llámese Yabeth,Jehová o Alá), es un asunto privado. En un estado laico, como el que soñaba el profesor Juan Bosch, ninguna secta o religión tiene derecho sobre otra y cada quien es libre para profesar la creencia religiosa que más le conviene.

El proyecto “Ley Orgánica de Libertad Religiosa” del senador Eddy Mateo es cojo, ciego y mudo,adolece de múltiples vacíos,principalmente sobre al papel de la religión en las escuelas publicas,Por eso,tal como está concebido, dicho proyecto no llegará a ningún lado, salvo que los congresistas peledeistas y el presidente Danilo Medina continúen traicionando el pensamiento del profesor Juan Bosch y acepten que la Iglesia Católica y otras sectas sigan inculcándoles a nuestros niños dogmas y supercherías religiosas, vulnerando los principios constitucionales y democráticos del país.