Por David Ramírez

El Congreso Nacional se prepara para recibir en las próximas horas una solicitud de declaratoria de Estado de Emergencia por parte del Poder Ejecutivo como consecuencia del aumento de los casos de contagio del Covid-19.

Más de 100 días de Estado de Emergencia y toque de queda no fueron suficiente para que el gobierno entendiera que imponiendo medidas represivas, abusivas y restricciones indebidas contra la población, nunca serán las vías para enfrentar el problema.

Esta vez buscan establecer otro Estado de Emergencia no por asunto sanitario y proteger a personas marginadas que necesitan acceso a alimentación y la salud, sino para proteger a ricos empresarios que se sienten presionados por la clase trabajadora, a quienes suspendieron sin salarios, para que los reintegre a las fábricas o de los trabajadores cancelados para que los liquiden.

No hay en el mundo un solo caso que sirva de ejemplo de que el confinamiento obligatorio y represivo, como el establecido por el gobierno chino en la ciudad de Wuhan, haya dado resultado en algún país del mundo.

En la India, que ha tenido el confinamiento más largo y represivo del mundo, el coronavirus campa a sus anchas, las autoridades de ese país hasta se sienten impotentes y confiesan que el confinamiento obligatorio no sirve de nada, solo para retardar lo que resulta imposible de detener sin una vacuna a la vista.

Son tiempos de enfrentar la pandemia con medidas responsables y no esconder la cabeza como el avestruz. No nos cansamos de repetir que las únicas vías posible para mantener la lentitud de expansión del coronavirus es el uso obligatorio de la mascarilla en la vía pública y el transporte, pero sobre todo también la prohibición estricta de las aglomeraciones en bancos, colmados y cafetería, supermercados y mercados públicos.

Para detener la propagación del virus la mejor defensa es apelar a la responsabilidad de la población, de mantener el distanciamiento social, recomendar a los ciudadanos limitar las salidas a la calle, no con medidas abusivas, sino con educación en cualquier espacio.

¿Qué se están agotando las camas en los hospitales? Pues habilitemos los hoteles cerrados como hospitales, que son muchos. Pero no cerremos lo poco que nos queda del aparato productivo de la nación porque entonces nos quedaremos sin fábricas, sin empleos, sin nada, ni siquiera recaudaremos recursos para mantener esos hospitales abiertos y pagar los salarios de los médicos.

El estado de Emergencia y el toque de queda anterior fracasaron en evitar la propagación del contagioso virus, es una realidad que muchos se niegan a ver y aceptar.

Es hora de tomar la “píldora roja”, para despertarnos y enfrentarnos a la dura realidad de que solo balanceando la salud y la economía, podremos salir airoso de esta crisis tan terrible a la que nos enfrentamos.