La Verdolaga en un video de música urbana
Por Juan Francisco Matos

Barahona.- En algunos casos no hay que ser especialista en una rama de la medicina para dar una opinión sobre algo que se ve con mucha frecuencia hoy en día, también  puede hacerlo una persona basada en su experiencia adquirida en la vida, la cual es una de las mejores escuelas.

Basado en esta experiencia externamos nuestro parecer sobre la ida a destiempo de este mundo del señor Yendy Garó Pérez (La Verdolaga), de 27 años.

La Verdolaga, quién pasaba desapercibido para las personas, con excepción de sus compueblanos que lo veían diariamente, de repente salió a la palestra pública por su inclinación a las carreras clandestinas de motocicletas en plena cuarentena y toque de queda, producto de la apariciones el país del coronavirus.

Este hombre de más de 700 libras comenzó a llamar la atención de los demás conduciendo una motocicleta y llamando a las carreras de velocidad. En ocasiones aparecía con otros dos amigos obesos igual que el haciendo chistes, cantando y bailando en las calles de su pueblo natal El Cachón.

Esto fue aprovechado por varios comunicadores y otros desaprensivos que lo asediaron con entrevistas que de inmediato transcendieron a las redes sociales y en cuestión de días ya La Verdolaga contaba con más de medio millón de seguidores y amigos en YouTube y Facebook. Lo serio del asunto es que  esos comunicadores en nada le importaba era que La Verdolaga adquiriera fama, sino que lo hacían como un "can" para reírse y divertirse.

Al darse cuenta de esta fama efímera, La Verdolaga de quién se notaba que no tenía una fuerte mentalidad para discenir rapidamente entre una y otra cosa, se dejó arrastrar por esa farsa popularidad la cual le causó una impresión moral tan fuerte que le afectó seriamente su estado de salud, porque se supone que una persona tan obesa padece de varios males, siendo los principales la Hipertensión Arterial y la Diabetes.

Quizás este humilde hombre al final se diera cuenta del error que había cometido al pensar que sería famoso por mucho tiempo o de por vida. Si lo pensó así, ya era muy tarde.  Se dejó arrastrar por una farsa y efímera fama que complicó su estado de salud hasta el punto de que  murió.

Para rematar Noris Medina, candidata s senadora de Barahona por la Fuerza del pueblo, se presentó a El Cachón y protagonizó un show de mal gusto, al recorrer las calles de ese poblado en la parte atrás de una motocicleta conducida por el hoy difunto.

Siempre hemos escuchado que una fuerte impresión moral puede matar, mejorar o curar de una enfermedad a una persona. Ahora los comunicadores y otros desaprensivos que hicieron un can con La Verdolaga lamentan su muerte. Para qué lo lamentan, si ellos sabían que a una persona con la obesidad de este hombre, no se le puede insistir mucho sobre un asunto, debido a que puede ser presa de un infarto.

Lamentamos que en los momentos en  que La Verdolaga creía que lo encaminaban a la fama, no apareciera un familiar o amigo que lo advirtiera sobre el peligro a que era expuesto por un grupo de personas que le cayeron atrás con el único objetivo de canear, reír y divertirse.

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