Desde que las autoridades establecieron el uso obligatorio de la mascarilla en la vía pública, transporte, comercios, bancos, entre otros, la tasa de positividad por casos de COVID-19 continúa descendiendo. Es una noticia muy positiva y alentadora, esto podría ser el primer indicador de que nuestra economía debe salir gradualmente de su parálisis en que se encuentra sumida.

Es cierto que los casos de contagiados continúan creciendo, pero mientras no exista una vacuna o no  estemos todos inmunizados, es probable que el coronavirus COVID-19 sea por mucho tiempo una enfermedad endémica, muy parecido a otros coronavirus que circulan en nuestro país, como es el caso de la gripe H1N1.

Soy de los que creen que no hay necesidad  de prorrogar el Estado de Emergencia por otros 17 días para mantener cerrada la economía y el libre tránsito de los ciudadanos en horas de la mañana y parte de la tarde.

¿Por qué motivo? Porque los comerciantes están al borde de la quiebra y es necesario buscarle una solución a ese grave problema o la economía podría hundirse, causando una crisis peor que la pandemia. La paralización económica solo hará quebrar las pocas empresas que tenemos, aumentará el desempleo y podría traer el caos político y social.

Ya hemos visto una competencia desleal con esas medidas establecidas por el gobierno. Mientras los grandes supermercados por departamentos están haciendo su agosto en medio de la creciente crisis del coronavirus, los pequeños propietarios de tiendas de electrodomésticos, de ropa, de repuestos y  ferreterías, se los está llevando el demonio con sus establecimientos cerrados.  Así no deben seguir funcionando esas medidas.

Por eso, sugiero lo siguiente:

1- Que el Gobierno y los Congresistas se reúnan para dialogar y endurecer las medidas preventivas, como el uso obligatorio de la mascarilla en las vías o el transporte público para todos los ciudadanos, estableciendo multa y/o prisión a quienes violen la medida.


2 - Reunirse con los empresarios y comerciantes para diseñar un calendario de reapertura gradual del comercio, también un protocolo sanitario y de seguridad  que deben cumplir todos los empresarios para poder reabrir sus establecimientos y/o comercios.


3- Buscar una fórmula Constitucional que permita prolongar el toque de queda hasta el 4 de julio en horario de 6 de la tarde a 6 de la mañana, los 7 días de la semana.

4 – Mantener cerrado por dos meses los espacios y establecimientos de diversión y/o esparcimientos públicos y privados, lugares donde podrían aglomerarse muchas personas y saltarse las medidas sanitarias, como discotecas, cines, balnearios y playas.

Hay que abrir la economía cuanto antes o pronto nos enfrentaremos a una crisis de inimaginable consecuencias.

Por David Ramírez (David Barahonero).