Articulo publicado el 26 de abril de 2013

Por David Ramírez

Existe un viejo refrán que dice “cuida los centavos, que los pesos se cuidan solos” y no hay nada más cierto que eso ya que con centavos a centavos se puede hacer millones, sino, pregúntenle a las organizaciones caritativas que tienen sus envases cerca de las cajas de cualquier centro comercial.

El problema es que ya nadie quiere aceptar el “chele”, como acostumbramos a llamarle los dominicanos a la moneda de un centavo. Su pérdida de valor se debe a los efectos negativos de la inflación, porque cuando los precios suben, la moneda pierde su poder adquisitivo, o sea, su valor real.

El “chele”, como moneda se ha despreciado tanto que se ha convertido en un pedazo de metal  inútil. Para muchas personas el sólo hecho de cargar con cheles en los bolsillos o en la cartera es sinónimo de pobreza. ¿Qué se compra con un chele? Nada. Por esas razones ya casi nadie acepta las devueltas en monedas de un centavo en las tiendas o comercios, pero cada año se pierden millones de pesos por las devueltas no reclamadas por los clientes, dinero que pasa a engrosar a las ganancias de los comerciantes.

Debo admitir que  algunas personas creyentes de lo oculto llevan monedas de un chele encima como “reguardo”, pero fuera de ahí es hasta  vergonzoso para algunos recibir o  pagar con monedas de a chele. Tal vez un chele no signifique nada, pero cuando son miles de esta moneda se trata de mucho dinero. Por no tener una cultura del centavo y por la gente no valorar la moneda, los comerciantes nos están robando en nuestras narices.

Es cierto que acuñar una moneda de un centavo es bastante costoso, o seas, cuesta más de dos pesos  fabricar una moneda de un chele, claro, esto sin sumarle lo que cuesta  su distribución en el sistema financiero local.  ¿Pero es motivo para que matemos el chele? ¿Debe nuestro país adoptar el sistema de redondeo en todas sus transacciones comerciales?

Estoy completamente de acuerdo con la postura del gobernador del Banco Central  cuando afirma  que eliminar el centavo tendría implicaciones legales, financieras y operativas en el sistema de pago nacional, aunque no le explica  al pueblo que el redondeo solo beneficiará  a los mas ricos ya que sólo se aplicará hará hacia arriba y no hacía abajo. Por ejemplo, si la tarifa de su factura  telefónica o telecables es de RD$ 1,260.98, es muy seguro que la compañía telefónica o cable le  redondeara la factura a RD$ 1,261.00. Esto sencillamente sería un robo “disfrazado”, algo  que sólo perjudicaría a los más pobres.

Este mismo esquema de robo llamado sutilmente “redondeo”  podría aplicarse en los servicios de luz, agua y hasta en las transacciones que podamos realizar en dólares. Entonces yo me pregunto ¿Por qué redondear si ya existen monedas de un chele?

La decisión de querer eliminar el chele como moneda de transacción parte de un grupo de senadores sin oficios porque supuestamente su presencia en el mercado financiero representa pérdidas para el consumidor y para el Estado. Lo que sucede que para estos senadores vagos es muy fácil discutir soluciones a problemas artificiales, pero aquellos problemas reales, que pide la ciudadanía que sean eliminados, nunca lo toman en cuenta  ¿Por qué eliminar el chele y no el barrilito?

Si los 32 senadores están preocupados por ahorrarle al país dinero, porque no empiezan primero con eliminar el inconstitucional barrilito, un esquema presupuestario ilegal  que han mantenido durante más cinco años, consiguiendo por esa vía, casi mil millones de pesos, dinero del pueblo  que han gastado prácticamente sin control de ningún tipo.

Si  los senadores desean ahórrale dinero al pueblo por qué no  rebajarse los altos salarios que devengan y despojarse de otros privilegios para que ese dinero  sea utilizado por el Estado para mejorar la vida de los dominicanos, generar empleos, combatir la criminalidad y construir obras de bien social.

Si los senadores en verdad estuviesen preocupados por ahorrarle al país mucho dinero se abocarían por aprobar leyes para detener el clientelismo político de los gobernantes, congelar la nómina pública y el despilfarro en el gobierno.

Señores senadores, con mi chele no jueguen y dedíquense a legislar en cosas útiles para la nación.