Articulo publicado el 2 de mayo de 2012

Por David Ramírez

Durante la segunda guerra mundial, Joseph Goebbels, uno de los principales oradores nazis, que  por su mesiánica retórica fue llamado por los aliados como  “el evangelista del nazismo”,  dijo una vez que una mentira mil veces  repetida….se transforma en verdad.

La mentira, como herramienta de comunicación,  ha sido utilizada a lo largo de los años para manipular a las masas. En medio de esta situación, los comunicadores  nos encontramos siempre tratando de dilucidar donde comienza la verdad y termina la mentira.

Recientemente escuché, en un programa de radio vespertino  de la ciudad, a un supuesto analista  político y abogado (un individuo al que puedo apostar que nunca ha leído una obra de Maquiavelo, Engel o Marx), afirmando sin rubor,  que la playa Saladillas estaba contaminada  y que  puede representar riesgos para la salud de los bañistas. Según él, debido a que las aguas están contaminadas con excretas humanas; las cuales pueden contener agentes patógenos causantes de infección y  enfermedades,  pueden llevar al bañista a la  muerte.

Para apoyarse en su tesis, este comentarista radial puso como evidencia las afirmaciones de una bióloga marina que supuestamente  analizó las aguas de la playa y cuyos resultados arrojó que las  aguas residuales de la abandonada  planta de tratamiento estaban contaminando Saladillas con microorganismos patógenos (contaminación fecal humana), y que la presencia masiva de erizos era un indicador claro de su alto nivel de contaminación.

Semejante revelación desde el principio la tomé con mucha incredulidad y escepticismo, sin embargo decidí llamar por teléfono al Viceministro de Medio Ambiente en la ciudad, ingeniero Américo Livent Espinosa,  para indagar si eran cierta o incierta, lo cual confirmó mis sospechas; ninguna bióloga ha visitado playa Saladillas para tomar muestra de sus aguas  ni existen evidencias científicas de su contaminación.

La pregunta es ¿De donde salió semejante mentira? ¿Quién o quienes pagaron a esa bióloga para que tomara muestra del agua de la playa? Luego que la playa fuera rescatada por el pueblo ¿por qué  apareció ahora y no ante? ¿ A qué intereses económicos representa la supuesta bióloga? ¿Donde están los resultados de sus  análisis que indican la supuesta contaminación de la playa Saladillas con materia fecal? Reto a cualquiera para que me las presente.

La única verdad que conozco es que los inversionistas criollos y extranjeros que querían robarse la playa tenían la esperanza de abrir en enero de este año un hotel de lujo. ¿Entonces, para que se molestarían  esos inversionistas invertir millones de dólares en construir una  infraestructura hotelera en una playa  seriamente contaminada con materia fecal?

Si las aguas de Saladillas se encuentran llena de microbios y es un  peligro para la salud humana ¿Por qué existen grandes empresarios y familia de Barahona como los Hazoury, Lagares y Khoury, buscando apoderarse de esta playa?

Cuán equivocados están al pensar que Barahona vive todavía  en los tiempos de la oscuridad y la ignorancia, en la época que todos los ciudadanos  creían en cada una de  las mentiras que se esparcían para manipularlo. Olvidan que las mentiras sobre playa Saladillas es el equivalente hoy en día a las mentiras de  “La mujer del algodón”  y la del “viejito con un saco al hombro para convertir los niños en velas”.

Esos ciudadanos, en vez de propagar mentiras y especulaciones, deberían integrarse a la lucha para que Barahona tenga una nueva planta de tratamiento de aguas residuales, (porque la vieja y abandonada está obsoleta), para  evitar que  la materia fecal  y las aguas negras dejen de correr por las cunetas en  muchos barrios de la ciudad.

Exhorto a todo el quiera bañarse en la playa Saladillas que lo haga sin temor alguno, disfruten sus aguas cristalina y arena blanca.  Pero también invito a todas aquellas personas, que dicen tener  pruebas científicas que dicha playa está contaminada, (no especulativas ni basada en suposición personal),  que las presenten públicamente.

Si no las tienen, entonces saber callar es una prueba de sabiduría.