Publicado el 19 de septiembre de 2016

Por David Ramírez

 Arístides Sócrates Henríquez Nolásco (Sócrates Nolásco), nacido en Petit-Trou,hoy municipio de Enriquillo. Fue un barahonero culto y de acción política junto a una profunda inclinación hacia la investigación. Su novela “Cuentos cimarrones”, está catalogado como uno de los 200 mejores libros de cuentos hispanoamericanos.

Nolásco, fue uno de los intelectuales dominicanos que apoyaron la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, pero cuya postura y actuación a lo a lo largo de su fructífera carrera, su personalidad resulta incomprensible y hasta misteriosa para algunos investigadores.

En 1916,siendo cónsul general de San Juan de Puerto Rico, renunció al cargo en protesta por la intervención norteamericana, que se produjo en mayo de ese año en nuestro país. Durante el tiempo que permanecieron las tropas yankees en nuestro territorio, Nolásco fue uno de los nacionalistas dominicanos en el extranjero más radicales de los que se oponían a dicha ocupación.

Años después,cuando las tropas norteamericanas se marcharon del país, bajo el Gobierno del General Horacio Vásquez, una confederación de partidos, agrupados en un "movimiento cívico"presenta el binomio Trujillo-Estrella Ureña, para las elecciones del 16 de mayo de 1930, el cual resulta ganador.

Con llegada al poder de aquel binomio, Sócrates Nolásco, el misterioso nacionalista barahonero, quien desde un principio estuvo con el presidente Vásquez, (este le encomendó la tarea de promover y establecer colonias en la frontera Sur del país, especialmente en Pedernales), realizó un discreto pero marcado viraje político en favor de la nueva dictadura de Rafael Leónidas Trujillo . Muchas veces con una curiosa postura por lo bajo de estando y no estando a favor con toda las decisiones politicas del dictador.

En 1944 no aceptó la nominación como miembro correspondiente de la Academia Dominicana de Historia. Tampoco aceptó el puesto de fiscal que le ofreció Rafael Leónidas Trujillo a cambio de condenar por traición a su cuñado el doctor Carlos Lamarche.

En 1950, por voluntad personal decide "autoexiliarse", en la vecina isla de Puerto Rico, los motivos siguen siendo un misterio para los investigadores, pero sabemos que Nolásco aprovechó su estancia en Borinquén para cultivar grandes amistades, principalmente con sectores nacionalistas de la isla.

Para las elecciones del periodo 1958-1961, Trujillo propuso personalmente que Sócrates Nolásco fuera el senador de la provincia de Pedernales, pero en 1959 el dictador sometió al Congreso un Proyecto de Ley mediante el cual se restablecía la pena de muerte, y para sorpresa de sus colegas del hemiciclo (designados como Nolásco por el todopoderoso «Jefe» Trujillo), el senador Nolásco votó en contra de dicho proyecto, con el solo apoyo del sacerdote Eliseo Pérez Sánchez.

Más sorprendente aún fue el hecho de que Trujillo,acostumbrado a insultar o humillar a sus cortesanos y esbirros,aceptó ese desaire.

Algunos creen que por presión de la Iglesia Católica, Trujillo dejó tranquilo a Nolásco y otros, que solo fue un montaje para mostrar al mundo falsamente que en República Dominicana había oposición politica, hasta en la fila del partido de gobierno, el Partido Dominicano (PD),

Sócrates Nolásco, permaneció en el Senado hasta el 24 de julio de 1961, renunció aduciendo problemas de salud. En ese mismo año fue electo miembro de la Academia Dominicana de la Historia, distinción que rechazó.

Murió el 2 de julio de 1980 a la edad de 96 años en Santo Domingo