Articulo publicado el 9 de septiembre de 2012

Por David Ramírez

Existe un dicho que dice cría cuervos y te sacaran los ojos, este dicho viene a mi mente después de leer la noticia que el   Pentágono decidió  desplegar  una fuerza militar en Libia con la excusa de perseguir y matar a los miembros de la  milicia Ansar al-Sharia, responsable  del asalto a la embajada  de EEUU en Bengasi , que terminó con la vida del embajador Christopher Stevens y tres de sus asistentes.

 Lo curioso del caso es que esa  misma milicia, compuesta por fanáticos de Al Queda, fue uno de los tantos grupos armados libios entrenados y financiados por los franceses y americanos para derrocar a Gaddafi.

Después del trágico ataque, me pareció irónico escuchar a la Secretaria de Estado Hillary Clinton,  decir muy afligida “¿Cómo ha podido pasar esto en un país que ayudamos a liberar?",  es como si estuviese escuchando  los mismos  lamentos  de los antiguos  funcionarios  de la administración de Ronald Reagan.

Los errores cometidos  por la CIA en Afganistán al entrenar, armar y financiar  a los muyahidines,   terminaron  creando un monstruo (Al Queda), que planificó y  ejecutó uno del atentado más terrible en la historia americana, arrastrando  a ese país a una guerra en Afganistán que hasta la fecha no tiene viso de terminar, dejando tras de sí una estela de muerte y destrucción.

Recientemente un alto miembro de Al Queda  confesó que el asalto a la embajada  de EEUU en Libia no fue un hecho fortuito, sino un ataque bien planificado para vengar la muerte de un comandante libio y de paso recordarle a EEUU (un 11 de septiembre, aniversario de los ataque a las torres gemelas),  que el imperio tiene los pie de barro y arrogancias banales.

Para muchos analistas, el peligro de que las milicias fundamentalistas musulmanas, que ahora controlan las calles de todas las ciudades de Libia, terminaran  rebelándose contra sus protectores yanquis y la OTAN era  sólo cuestión de tiempo dado el estado  anarquía que hoy reina en ese país africano.

Sólo hacía falta un motivo o una excusa para encender la llama, esa  fue la exhibición en You Tube de un  tráiler sobre  una película mediocre (que tal vez nunca se filmó y que no llega ni a clase B),  que retrata  al “profeta”  y “enviado de Dios”, Mahoma, como un vulgar mujeriego , homosexual y pedófilo.

Muammar Gaddafi lo profetizo y el tiempo le dado  la razón, esos supuestos libertadores, a  quienes  los yanquis y la OTAN le proporcionaban todo el apoyo aéreo y armas de ultima generación para derrocar al gobierno laico de la Yamahiya, eran mercenarios o miembros de Al queda que tarde o temprano llevarían el oscurantismo cultural y el atraso social al pueblo libio.

La Libia que conocemos  es un país en ruinas; ciudades totalmente despobladas y saqueadas, con frecuente enfrentamientos armados entre tribus y clanes, llena de milicias que imponen sus leyes religiosas, con un gobierno que no controla nada y sin un centavo en las arcas del Banco Central para pagar los salarios de los empleados públicos, financiar un sistema educativo de buena calidad o los niveles de bienestar económico al que estaban acostumbrados los ciudadanos libios.

 Libia, al igual que Afganistán,  podría convertirse en otro  “Estado fallido” donde los fundamentalistas  islámicos, similares a los talibanes,  controlen el Estado e impongan costumbres y leyes medievales. Esos fundamentalistas libios podrían convertirse en un problema para la seguridad de los mismos países que los armaron y financiaron.

Bien dice un viejo refrán “Quien siembra vientos recoge tempestades". En Libia, los Estados Unidos está recogiendo los frutos de su cosecha, todo gracias a que no aprendieron de los errores del pasado.