Por David Ramírez

En 1913,en los primeros meses del Arzobispo Metropolitano, Adolfo Alejandro Nouel y Bobadilla, conocido como Monseñor Nouel, a la presidencia de la República, en toda la ciudad de Santo Domingo circuló una caricatura del dibujante Ramón Agustín Mella (Walter), donde plasmaba con habilidad lo que muchos en la isla ya consideraba una verdad absoluta; que el gobierno de monseñor Nouel había sido impuesto por los Estados Unidos para asegurarse que el país pagase deudas del Estado con bancos norteamericanos. Walter dibujó al monseñor Nouel con un sable en la cintura, sentado en el trono eclesiástico diciéndole al general Alfredo María Victoria "Yo soy  el que manda", mientras detrás del trono de Nouel asomaba el clásico Tío Sam  diciendo "Aquí estoy yo para cuidarte".

Una nación fragmentada por el caudillismo

Cuando el  Arzobispo Metropolitano de Santo Domingo asumió la presidencia de la República el 1 de diciembre de 1912 (nombrado por un decreto del Congreso Nacional el 30 de noviembre), luego que Estados Unidos obligara, el 26 de noviembre de ese mismo años, al presidente Eladio Victoria a renunciar tras la cruenta guerra conocida como "Los Quiquises", no contaba con experiencia política. Con Nouel en la presidencia provisional, la gran potencia norteamericana  calculaba que este educado y elocuente sacerdote emularía tarde o temprano a Fernando Arturo de Meriño, otro sacerdote que gobernó con mano de hierro en guante de seda la República.

Para esa fecha el país estaba fragmentado en torno a los poderes de los caudillos regionales y sectores de la pequeña burguesía liberal (que fueron actores principales en la Guerra de la Independencia y la Guerra de la Restauración), pero incapaces de instalar una democracia similar a la estadounidense o europea.

El 7 de noviembre de 1912, los principales caudillos militares (los Horacistas  llamados "coludos" y los Jimenistas llamados "boludos"), que mantenían a la República en el caos político y la guerra civil, tras nueve días de negociaciones, firman un armisticio en el crucero norteamericano "Wheeling", donde se comprometían ante una comisión del Departamento de Estado de los Estados Unidos, apoyar la formación de un gobierno provisional encabezado por el Arzobispo Metropolitano, monseñor Nouel.

Ya en la presidencia, monseñor Nouel tenía encomendado la tarea de garantizarle a Estados Unidos el retorno de sus préstamos, erigirse en árbitro y pacificador entre los caudillos militares (estos últimos encabezados por Desiderio arias), reformar las instituciones del Estado y organizar elecciones en dos años.

En aquella época el país tenía un capitalismo en ciernes, pero sin una burguesía nacional tal como existía en los Estados Unidos, lo que posibilitó que la base social del pueblo apoyara a los caciques regionales y caudillos.(1). Nouel, a pesar de ser un administrador confiable para los Estados Unidos, no puedo contener el enorme poder que tenían esos caudillos. En su afán por ser amigos de todos, el arzobispo "rifó" los principales cargos públicos entre los Horacistas, decisión que provocó su acorralamiento político.

Nouel tuvo poco espacio para maniobrar y conciliar tantos intereses

La medida de "rifar" los principales puestos en el Estado no gustó a algunos caudillos, como el general Desiderio Arias, quien le solicitó a Nouel detener los nombramientos en el gobierno hasta tanto él, como vicepresidente de la República, lo aprobase. Esto provocó la primera renuncia de monseñor Nouel que reconoció que gobernar la República no era un lecho de rosa, pero sobre todo por la debilidad e impotencia de su gobierno. La renuncia nunca llegó a presentarla ante el Congreso por la presión de los Estados Unidos que considerada que su salida del gobierno sería fatal y peligrosa para sus intereses, la potencia del norte confiaba en que el mandatario llegara a un entendimiento con los caudillos.

Lamentablemente, al no contar con una fuerza política y militar, monseñor Nouel tenía poco espacio para maniobrar y conciliar tanto intereses encontrados. Fue así como su hermano, José María, secretario de Interior y Policía, le recomienda por medio de una carta volver a su casa (iglesia),a dirigir su rebaño o alejarse de la capital "lejos de ese rimero de leprosos políticos”, por lo que le recomienda publicar un decreto trasladando la residencia oficial ejecutiva a la ciudad de Barahona, lugar donde mantenía una profunda amistad con el padre aragonés Miguel Domingo Fuertes Lorén,párroco de Barahona "Quédate en esa ciudad algunos días,tranquilo,huyendo del mundanal ruido" le aconsejaba José María a su hermano, monseñor Nouel (2).

Luego de recibir este consejo, el 26 de febrero de 1913, monseñor Nouel emite un decreto trasladando la residencia del Ejecutivo a la ciudad de Barahona. Para justificarlo, se inventaron una supuesta enfermedad del mandatario.

¿Por qué escogió a Barahona como sede presidencial?

En gran parte por su posición geográfica. En 1913, Barahona era una ciudad pequeña, con una carretera prácticamente intransitable, bien alejada de la capital o del Cibao donde residían o podían llegar fácilmente los principales "rebeldes de oficio”, como acostumbraba a llamar Nouel a los caudillos militares. Además, en Barahona contaba con el apoyo incondicional de una pequeña burguesía comercial en crecimiento muy religiosa e influyente politicamente, encabezada por el especulador y productor cafetalero Jaime Mota, su ministro de Agricultura, quién desde un principio lo acogió en su hogar en calidad de huésped.

Pero lo más importante para Nouel escoger a Barahona como sede Presidencial, era su puerto marítimo. Para esa fecha la mayoría del trasiego de mercancía y movimiento humano se realizaba por ese lugar en buques, balandras y lanchas en ruta hacia otros pueblos del país o en dirección hacia islas del Caribe, como Curazao y Puerto Rico.

Dos semanas antes de sus renuncia definitiva de la Presidencia, la prensa de la capital se hacía eco de los rumores que monseñor Nouel había escogido a Barahona como sede presidencial con la idea de renunciar y fugarse en un barco rumbo a Curazao.

Los rumores se confirmaron, el 2 de abril, moseñor Nouel, abordó el vapor "Jacagua", enviando desde el mismo buque un telegrama a la Asamblea Nacional donde anunciaba su renuncia irrevocable de la Presidencia porque necesitaba "reposo para su quebrantada salud”, además porque "las pasiones políticas en el país no daban tregua",

Notas

1 - La pasión que tenía el pueblo pobre, especialmente el campesinado, pasaba primero por los caciques, por ser el hombre de mayor prominencia económica y social de la zona, y luego este sembraba la pasión por los caudillos nacionales, principalmente de la Línea Noroeste,(1)

2 - Ver Documentos inéditos del arzobispo Adolfo Alejandro Nouel. Tomo I. José Luis Saez. Página 22