Articulo escrito el 9 de diciembre del 2010

Por David Ramírez


"Los pueblos que no son capaces de luchar por sus reivindicaciones más elementales, terminan por convertirse en un atajo de canallas". Carlos Marx.

No somos haitianófobos, ese odio a toda negritud que muchos creen existe en cada dominicano, una imagen no correspondida con la realidad histórica de nuestro pueblo que ha sabido levantarse en el arma tanto contra yugo haitiano como contra yugo español.

Tampoco nos alienta esos prejuicios propios del trujillismo de defendernos de la inminente negrificación proveniente de Haití implementada por el aparato ideológico del tirano en su triste época y defendida hoy como estandarte de lucha por cortesanos de la dictadura como Vincho Castillo y comparsas.

Ningún pueblo del mundo ha sido tan generoso con el pueblo haitiano como el nuestro .

Durante años hemos sabido compartir con los haitianos legales e ilegales nuestros precarios servicios tanto en los sectores de la salud, vivienda, educación así con los escasos puestos de trabajo.

Pero en los últimos años hemos visto una invasión pacifica de haitianos, la misma ha tenido un sólo propósito: Enriquecer aún más a un sector de la burguesía ligada a la construcción.

Una invasión que ha sido incentivada también por un estado cleptocrático representado por un gobierno donde las instituciones son funcionales sólo para el negocio y la corrupción. Un estado que ve a la mano de obra haitiana como elemento importante para llevar a cabo las construcciónes de obras y megas proyectos cuyo contratos benefician a funcionarios y empresas ligadas al gobierno.

Un estado con un gobierno que ve a la mano de obra haitiana ilegal la mejor forma para debilitar y hacer desaparecer a la clase obrera y campesina dominicana.

¿Por qué aplaudimos la repatriación?

- En un país con más de un millón de dominicanos analfabetos que sólo pueden laboral en el sector de la construcción y agrícola porque no tienen la instrucciones elementales básica (leer y escribir), para ocupar otro puesto de trabajo.

- En un país donde más de un millón de dominicanos viven por debajo del umbral de la miseria.

- En un país donde la tasa de desempleo se sitúa por encima del 20%

- En un País donde un sector de la burguesía ligada a la construcción y un grupo de terratenientes quieren hacerse más rico a costa de mano de obra haitiana casi en condiciones de esclavitud.

Aplaudimos que la Dirección de Migración y Cesfront reinicien la repatriación inmediata de esa mano de obra extranjera que lo único que hace es debilitar a la clase obrera y campesina dominicana.

La repatriación de mano de obra haitiana, explotada por la burguesía y terrateniente, aparte de poner en peligro nuestra soberanía como nación, representa un juego sucio de esos sectores contra la clase obrera y campesina con la ayuda del gobierno de Leonel Fernández.

Este juego sucio tiene como único propósito, mantener al pueblo dominicano en el atraso y la miseria.

Apoyar la migración masiva de ilegales haitianos es antirrevolucionario y antipatriótico, porque es estar al servicio de la oligarquía y los terratenientes