Articulo publicado el 3 de noviembre de 2012

Por David Ramírez

Hacía muchos años que los barahoneros  no veían el rió Birán con mucha agua fluyendo en solitario por su cauce, como si no le importará que haya sido testigo mudo del nacimiento de nuestra ciudad, de incontables secretos y  momentos épicos de nuestra historia.

Así como el ave Fénix, el Birán, parece haber renacido de su ceniza a pesar de la grave contaminación y del impacto ambiental  que le han ocasionado quienes construyeron viviendas en su cabecera  y a lo largo de  sus orillas.

Hace apenas unas cuantas décadas, el Birán estaba cubierto de arboles altos y frondosos desde la cabecera  del río hasta la calle Candelario de la Rosa. En aquella época el agua de este río era caudalosa,  limpia y cristalina, que al verlo daban ganas de probarla.

Recuerdo como ahora que cuando niño bañarse en sus aguas era toda una delicia, pero al visitar  su cabecera  aquel encanto natural del río y la vegetación le daba un toque de  aventura  y emoción. Algunas personas  solían visitarlo sólo para sentarse  bajo la sombra de los arboles y escuchar el sonido del agua deslizándose suavemente  por las acequias, otros en cambio, lo visitaban sólo para ver a las chicas casi desnudas nadando alegremente o chapoteando en el agua.

Muchos intelectuales e historiadores concuerdan que sin la existencia del río Birán tal vez la ciudad de Barahona nunca existiría porque desde su fundación este río fue, hasta el 1922 cuando el Ayuntamiento Municipal dejó inaugurado el primer acueducto, la única fuente de abastecimiento de agua potable para la población.

Hoy el río Birán es sólo un recuerdo para los nostálgicos. Lamentablemente los residentes de los barrios marginados construidos a lo largo de las orillas han convertido este otrora majestuoso río en una letrina fluvial. Lo peor de todo es que  las autoridades no han realizado los esfuerzos necesarios  para evitar que las personas asentadas viertan todos sus desechos en el histórico río.

Para los ambientalistas es una noticia maravillosa que el rió Birán tenga mucha agua y se regocijan aún más al saber que por las lluvias caídas producto del ciclón Sandy,  los ríos Tunino, Palomino y Arroyito hayan reaparecido (aunque  menos caudaloso que  en su época de esplendor), reclamando y recuperando algunos de los  espacios que alguna vez  les pertenecieron.

Pero para las personas que invadieron y construyeron viviendas en  sus cauces no es muy  grata esta noticia ya que están pagando muy caro su pobreza e ignorancia. Era una situación que se veía venir, esas zonas históricamente estaban identificadas y excluidas por el ayuntamiento para construir viviendas o edificios. Pese a esa advertencia, en las pasadas elecciones presidenciales, las autoridades gubernamentales irresponsablemente asfaltaron las calles principales barrios sobre sus cauces sabiendo que cuando los ríos reaparecieran podían ser destruidas.

La solicitud de los moradores de Los Solares de Milton y la Cañada de Papoy para que las autoridades municipales y gubernamentales  canalicen las aguas de estos renacidos ríos o construyan desagües no es la mejor solución del problema, es todo lo contrario, sería propiciar aún más el asentamiento de familias en zonas consideradas peligrosas.

Construir desagües en esos barrios marginados es un insulto a la dignidad humana, sería crear más problemas de hacinamiento, contaminación, insalubridad, y otros males muy difíciles de erradicar. La solución más práctica es el desalojo de quienes construyeron viviendas en esos lugares hacia un proyecto habitacional que les proporcionen condiciones dignas para vivir.

Con el renacimiento de estos ríos renace la esperanza porque el agua es vital para la fauna y la vegetación. Estos ríos, como el Birán, pueden ser recuperados para el disfrute de las próximas generaciones, pero no se resolverá con una simple limpieza de sus cauces, también debemos tener en cuenta  que la ciudad de Barahona ha crecido y en algunos lugares el curso natural de estos ríos ha desaparecido.

Es necesario que dentro del programa  de PlanBa se priorice el rescate y saneamiento del río Birán, pero que se le busque una solución a corto plazo al problema de los antiguos causes de los ríos Palomio, Tunino y Arroyito para que en el futuro sus aguas no inunden nuestras calles y avenidas.

 No perdemos la esperanza, con la ejecución de un plan de saneamiento tal vez veremos nuestros ríos limpios y cristalinos como antaño.