Articulo publicado el 5 de mayo de 2012

Por David Ramírez

 Danilo Medina se pasea sonriente en una caravana rodeado de simpatisantes peledeístas,pero al fondo un panorama triste y deprimente los acompaña; se ven los viejos edificios multifamiliares (donados por el fenecido presidente  Joaquín Balaguer en el año 1969 a familias pobres),totalmente descascarados y despintados por los años y el abandono.

La última vez que fueron pintados estos edificios, construidos con el dinero del pueblo, fue  al final de la década de los setenta, cuando Balaguer inauguró el Barrio Las Flores.

Esta situación de abandono de las edificaciones no es simplemente por la poca comunicación entre vecinos, que como es de suponer, la mayoría no cuentan con suficientes recursos para asumir ellos el costo de pintar todo el edificio, sino también por la poca sensibilidad y solidaridad de este gobierno que se ha mostrado,  también, indiferente ante el deterioro y el daño estructural de los mismos.



Hace muchos años que la avenida Luperón perdió su brillo de antaño. En el transcurrir de los años hemos sido testigos del abandono y la decadencia de estos edificios multifamiliares,  que ahora lucen gris, variopintos, llenos de moho seco que hacen aparecer manchas negras en las paredes exteriores.

Mientras Danilo Medina se pasea sonriente por la avenida, muchos ciudadanos miran estos viejos edificios ya deteriorados y se preguntan ¿Cuál es el verdadero progreso que nos han dejado los peledeístas en ocho años de gobierno?

¿Qué impide al gobierno de Leoner Fernández  iniciar en estas elecciones un programa para la rehabilitación de los edificios?

 Si los peledeístas desean sumar votos, pintar estas edificaciones abandonadas, son más convincentes y logran captar más votos en el electorado que esas tontas y ruidosas caravanas.