Publicado el 23 de marzo del 2017

Por David Ramírez

nque pueda parecerle insólito, pero en la provincia todavía existen personas que creen y defienden como verdad incuestionable la histórica conjetura que la ciudad de Barahona fue fundada por un miembro de la realeza española, un tal Conde Santa Cruz de Barahona. Vemos el caso en Internet de la enciclopedia libre Wikipedia que desde hace unos meses aparece escrito que el origen del topónimo “Santa Cruz” de nuestra ciudad, se debe al susodicho conde.

Pero las conjeturas no se detienen ahí. Si usted se molesta en buscar en dicha enciclopedia Barahona como provincia, podrá leer una conjetura bastante ridícula; que el origen del nombre Barahona podría derivar del apellido de unos supuestos españoles que llegaron a la zona, originarios del municipio Barahona ubicado en la provincia de Soria, en España, Ya no aparece escrito que el fundador de nuestra ciudad lo fue el general haitiano Toussaint Louverture en 1801, al parecer fue borrado por los usuarios que editan la enciclopedia.

Si nos llevamos del criterio marxista, es históricamente innegable que los primeros cimientos de nuestra ciudad fueron establecidos durante o después de la abolición de la esclavitud en 1801, cuando el viejo orden económico y político colonialista rodó por tierra y las clases sociales “inferiores” de la sociedad como la clase media, los peones agrícolas, los esclavos y sus descendientes podían cultivar y explotar libremente la tierra en una zona Sur de la antigua colonia española escasamente poblada pero con un ecosistema maderable muy valioso.

La conjetura, que el general Louverture fue el fundador de la villa de Barahona basado en las afirmaciones de historiadores, como el haitiano Beaubrun Ardouin o el intelectual estadounidense Samuel Hazard, no son concluyentes, no existen documentos que lo atestigüe

Ahora volviendo al tema ¿Existió alguna vez el Conde Santa Cruz de Barahona? Una de las personas que más defendía en la ciudad la leyenda del conde de Barahona lo fue don Rafael Matos, alias Alito. Ese comunitario barahonero (fallecido este año), al igual que un miembro de nuestra familia, don Matías Ramírez Suero, no fueron historiadores, sino costumbristas o ciudadanos ilustrados, Todo lo que sabían esos dos comunitarios sobre el origen de nuestra ciudad estuvieron basados en leyendas y relatos pertenecientes a las tradiciones orales de sus antepasados.

No es que menospreciamos los relatos basados en las tradiciones orales. Desde el punto de vista antropológico, los historiadores e investigadores reconocen su importancia, pero al no ser neutrales y carecer de evidencias documentadas no pueden ser plenamente confiables como fuentes históricas, Por lo común, con los relatos orales el investigador debe depurarlos, porque a lo largo de generaciones sufren muchas alteraciones, surgen leyendas falsas o mitos por su naturaleza, como relatos o testimonios que pasan de boca en boca, de generación en generación

Según esos relatos orales, en medio una tormenta o ciclón, un barco perteneciente a la realeza española encalló (no se hundió), en nuestras costas. El relato oral no dice el lugar exacto donde encalló, pero sí que en dicha nave, entre los pasajeros y tripulantes, se encontraba ese personaje, el Conde Santa Cruz de Barahona, que asomarse a la cubierta principal, quedó maravillado al ver la belleza del lugar y decidió bautizarlo con su nombre de realeza.

En su libro “Fundación de Barahona”, don Matías Ramírez Suero pone en duda la veracidad de la existencia de ese personaje miembro de la realeza español y defiende que uno de sus parientes, llamado don Felipe Suero, un peón de la hacienda del latifundista Alejandro Batista (el mismo a quién los relatos achacan el origen del nombre del antiguo puerto), fue el verdadero fundador de lo que hoy conocemos como la ciudad de Barahona.

Basado en evidencias históricas y testimonios irrefutables, es cierto que don Felipe Suero fue uno de los primeros habitantes de la desconocida villa de caseríos llamado Barahona al principio del siglo XIX, pero de ahí a que fue don Felipe quien construyó el primer bohío en la zona de la playa (donde se cree que inicio nuestro pueblo), luego de buscar unos becerros con sus hijos, nos parece más bien un divertido mito.

José A. Robert, en su libro “La evolución histórica de Barahona”. Formula preguntas muy fuertes y cínicas sobre el tal conde de Barahona. En el libro Robert es muy claro en sus planteamientos, no anda con rodeos, califica sin impiedad el relato como ridículo, fantástico y explicados sus fundamentos, pasa a preguntarse ¿Quién fue el conde de Barahona? ¿Cuándo estuvo aquí? ¿Y por qué se dignó él compartir su ilustre y preclaro apellido con un pueblo que comenzaba a levantarse de la nada?

Lo del topónimo “”Santa Cruz” esto está bastante claro, Es evidente que desde los tiempos de la colonia, nuestra sociedad ha sido influenciada por la iglesia católica. Para los creyentes cristianos la cruz es un símbolo que identifica al cristianismo, es el símbolo de la muerte y redención de Jesucristo. Muchas ciudades y pueblos en América Latina llevan el topónimo «Santa Cruz» sin nada que ver con algún conde español.

Sobre la polémica del nombre Barahona, esto ya ha sido abordado por algunos autores en sus obras, entre ellos José A. Robert y don Matías Ramírez Suero, quienes tampoco inventaron nada. Estos autores solos se limitaron a relatar, analizar o interpretar los hechos históricos desde perspectivas diferentes, ciertamente, como la mayoría de los historiadores y costumbristas que vivieron o fueron influenciados por la visión trujillista de la historia, con una visión burguesa o cosmopolita heredado del colonialismo español.

Para finalizar, desde mi punto de vista considero que el relato del Conde Santa Cruz de Barahona es solo un cuento de abuelos, con una trama rocambolesca y sin ninguna credibilidad histórica.