Articulo publicado el 13 de marzo de 2013

Por David Ramírez

 Fondo Negro es un pequeño pueblo construido  al borde mismo de la carretera Barahona -Azua,  que, como muchos otros pueblitos  en esta provincia sureña, sus moradores viven de la agricultura de subsistencia, las remesas de sus hijos ausentes y la pesca.

La fundación de este pueblo es tan negra como su propio nombre. En 1880 tuvo sus primeros asentamientos humanos gracias a la llegada de ciudadanos procedentes de la villa de Barahona (para aquella época muchos barahoneros constantemente se desplazaban de un sitio a otro, sin residencia permanente),  que atraído por la fertilidad de la tierra, su cercanía al majestuoso río Yaque del Sur, el verdor de sus árboles y el esplendido aislamiento de la zona, creyeron que era un lugar excelente para vivir de manera tranquila, sin ser detectados, ni molestados.

De  ahí deriva el curioso nombre de Fondo Negro, porque desde su inicio fue considerado un  pueblo apartado, de gentes recelosas y poco sociables. Fondo Negro fue durante muchos años un pueblo oscuro, casi hermético, pero al pasar los años y gracias a la construcción de la carretera,  la modernidad sacó a este lugar de su aislamiento. En el año 2003. Fondo Negro fue elevado a Distrito Municipal del municipio de Vicente Noble.

Casi la  mayoría de sus  trece mil habitantes se alojan en algo que se asemejaría a una vivienda, cuyo aspecto general es deplorable. En Fondo Negro la vida es una rutina de miseria y desesperanza.

Pero además de su nombre, algo curioso ocurre en ese lugar. Desde hace varios años sus habitantes gozan de energía eléctrica las 24 horas del día, muchas casas “privilegiadas” o “de los ricos” tienen instalado el servicio telefónico, el Internet, la televisión por cable satelital y otras maravillas de la vida moderna, pero en el pueblo no  existe el servicio de agua potable.

Hace 33 años fondo Negro  está sin agua potable y nadie les brinda la ayuda. Actualmente el agua que consumen les llega cada cuatro días directamente del río Yaque del Sur, pero no es agua potable porque no ha sido filtrada con los correspondientes tratamientos potabilizadores. El agua del río es  usada para todas las necesidades del hogar, incluso la usan para cocinar los alimentos, pero al no ser un agua purificada,  muchos  temen que en algún momento se desate en el pueblo  brotes epidémicos.

El calvario de sus habitantes comenzó en el año 1979 cuando el huracán David destruyó el único acueducto que le brindaba el vital servicio. A partir de esa fecha sus habitantes se embarcaron en  protagonizar innumerables  huelgas, protestas y paralización del tránsito por la carretera, pero esto no ha servido absolutamente para nada.

Cuando Fondo Negro cumplió 31 años sin agua potable, un pastor  evangélico propuso una singular forma de protestar en contra de tan abominable olvido. Propuso a sus habitantes celebrarlo en las calles pacíficamente, como si fuera una de sus fiestas religiosas.

Fue así como un grupo de amas de casas, acompañadas con sus respectivos maridos, marcharon pacíficamente por las polvorientas calles del pueblo con cubos y latas vacías en las manos. Esta marcha llamó mucho la atención de las autoridades que para solucionar el problema “provisionalmente” le instalaron una bomba cerca del río mientras  supuestamente empalmaban unas tuberías del nuevo acueducto recién construido en el pueblo vecino de Quita Coraza.

En mayo del año pasado el  entonces el presidente Leonel Fernández inauguro el acueducto (con una inversión de 32 millones de pesos),  pero el agua potable de tan prometido acueducto nunca llegó a los hogares de Fondo Negro.

Hoy los residentes de Fondo Negro no ocultan su enfado porque consideran que fueron víctima de un vil engaño, inauguraron un acueducto que ni siquiera sirve para suplir de agua potable al pueblo de Quita coraza, por eso muchos llaman a esa obra una gran estafa para el Estado.

La única esperanza que tienen los residentes de Fondo Negro es que el INAPA realice unos ensambles con el Acueducto Regional del Suroeste (Asuro) para que el agua potable por fin llegue a los hogares. Mientras tanto, el único negocio que florece en Fondo Negro es el de los camiones que, como hormigas hambrientas, acuden diariamente al pueblo  a vender el tanque de 55 galones a 70 pesos.

Muchos residentes de Fondo Negro están convencidos que el día que llegue el agua potable a sus hogares será una de las fechas más recordadas en su historia. Algunos ya han propuesto al cabildo del pueblo  declararlo día festivo.