Articulo publicado el 17 de diciembre de 2017

Por David Ramírez

 Hace mucho que aprendimos que en el sistema capitalista la información no es un bien social, sino una simple mercancía. Pongamos un ejemplo ¿Por qué  la muerte trágica de un personaje famoso  es más  importante para los medios que la muerte trágica de un simple ciudadano? Por más inhumana que nos parezca, la respuesta correcta es que, para los medios noticiosos, es espectáculo y negocio.

Con la crisis económica en la mayoría de los diarios, la crónica roja se ha convertido en la  ‘joya del periodismo, mientras mas se explota el morbo y el sensaciolismo, mas lectores o televidentes atrae el medio. Acontecimientos con sangre, robos, narcotráfico, desapariciones, violaciones o accidentes, es lo que tiene real importancia para esos medios., pero si en algunos de estos hechos se encuentra involucrado un personaje famoso o conocido de la sociedad, mejor aún.

La publicación y el  seguimiento morboso del asesinato de un personaje famoso es lo que mas atrae la atención del público, se vende como pan salido del horno. La mayoría de las veces el asesinato de un ciudadano común no es una noticia de primera plana, y si publican su muerte apenas revelan su nombre  y, la posible circunstancia de ese asesinato (si la hay). Luego ese crimen  se pierde en el olvido, una estadística más de las decenas de crímenes mensuales en la sociedad porque la victima era un “muerto sin importancia”.

Una semana antes del cruel asesinato de Claudio Nasco, fue encontrado acuchillado en un motel de la ciudad capital un profesional de la ingeniería. Al igual que  Nasco, a este joven lo asesinaron con violencia y crueldad, pero casi nadie se enteró del hecho porque la prensa escrita apenas le dedicó un par de párrafos y los noticiario de televisión ni se enteraron.

Con la muerte de ese ingeniero nadie escribió en los medios solicitando que se abriera una “profunda investigación”, no vimos declaraciones del Ministerio Público, tampoco los famoso opinólogos  de algunos programas interactivos se “horrorizaron” ni  tampoco sermonearon solicitando al Estado la implantación la pena de muerte para los delincuentes ¿Por qué? Sencillamente porque ese muerto no tenía influencia política, económica o social en la sociedad.

Ese valioso profesional, a quien los delincuentes le arrebataron la vida en plena juventud, fue  para los medios escritos y televisivos un “muerto social”, uno más del montón.

He visto como la prensa han explotado  el sensacionalismo y han resaltado el morbo con el asesinato (aparentemente pasional), del locutor Claudio Nasco con la excusa de es lo que “le gusta a la gente”. Me recuerda mucho al caso de Mike Bretón, del caso escribí un articulo titulado “El dulce y discreto encanto del morbo; el relato de la trágica muerte de Miky Bretón” (buscar en Google),En este artículo explicaba al lector porque el sexo y el morbo venden, y mientras más lujurioso haya sido el asesinato, mayor sería la audiencia.

Para mi esta excusa viene siendo un vulgar sofisma, un artilugio de los dueños de medios que, para mantener y aumentar su riqueza, han moldeado durante años ese “gusto” en los dominicano por la sangre como espectáculo.

El periodismo que hoy  se practica en nuestra sociedad tiene un gran desafío ético, no es que la crónica roja sea mala, la prensa tiene que informar a la sociedad de los atroces crímenes que a diario se cometen, pero sin estratificarlo o darle su importancia de acuerdo al status social de la victima.

Un crimen es un crimen y punto