Articulo publicado el 22 de marzo de 2013

Por David Ramírez

Como un retroceso, así es como puedo calificar la reciente decisión del Centro de Operaciones de Emergencias (COE), de clausurar al público la playa Saladillas para esta Semana Santa por considerarla  no apta para que los bañistas y vacacionistas disfruten de sus aguas.

Es probable que se trate de un error ya que el año pasado esta playa fue rescatada y cientos de bañistas  disfrutaron de sus aguas, brisa fresca, su paisaje, sol y arena blanca que no se adhiere al cuerpo humano después del baño.

Si la decisión ya fue tomada, sería un atentado contra las aspiraciones de los barahoneros para que este año  dicho balneario vuelva a ser un lugar paradisíaco para que los vacacionistas puedan llevar a su familia y poder disfrutar de un ambiente sano, con diferentes actividades y un  buen espectáculo musical.

No es verdad que después de 33 años sin esta playa y luego dura luchas en las calles para que sea rescatada, los barahoneros deberán quedarse quietos, con los brazos cruzados. Dicha 'prohibición' carece de fundamento y el  pueblo de Barahona tiene derecho a  disfrutar esta Semana Santa de su mejor playa porque no representa peligro alguno para los bañistas.

 La del COE es  contraproducente, obsoleta y carece de  tacto poco común. Por eso, es necesario que El director  de turismo para la región Sur en esta ciudad, José Santana y el asesor  de Turismo Tito J. Vargas, aclaren cuanto antes esta desatinada decisión del COE.

Prohibir al pueblo disfrutar playa Saladillas en esta Semana Santa  es ponerse de lado de los que siempre han soñado con apoderarse de la misma.