Publicado el 16 de junio del 2014

Por David Ramírez

Cuando todavía no acabábamos de reponernos de la muerte de Ramón Pumarol, recien nos enteramos de otro triste fallecimiento. Se trata de la leyenda del micrófono Ciprian Hamburgo, muy recordado entre los barahoneros que sobrepasan los cuarenta años gracias a que, junto a Radhamé Aracena, el propietario de Radio Guarachita y Freddy Ortiz, fueron las voces que más identificaban a esa emisora que, en las décadas de los sesenta y setenta, popularizara la bachata en el gusto de los dominicanos malginados, tanto del campo como de la ciudad.

Siempre he pensado que Radio Guarachita no se hizo popular en esos años sólo por tocar la música de amargue sino, además, por los servicios públicos que pasaban en vivo las 24 horas al día sobre personas extraviadas en la capital o enferma en un hospital. Tal vez para usted esto le parezca un poco “cursi”, pero fue una época donde en la mayoría de los hogares no existía el teléfono y todavía nadie pensaba que se inventaría el celular.

Para esa época el campesino dominicano solo tenía dos formas de notificarle una noticia grave a un familiar o que cuando iba a visitarlo y eran a través del telegrama o Radio Guarachita.

Recuerdo que en mi casa nunca se sintonizaba Radio Guarachita, mi abuela la destetaba porque consideraba que la música que colocaba esa emisora era la que  tocaban en los cabareses o prostíbulos de Barahona.

Pero un vecino, llamado Félix Bochinche (un humilde y generoso hombre de campo al que siempre estaré agradecido por sus valiosos consejos), amaba la  música de amargue y Radio Guarachita era su favorita. Fue en su hogar que escuché por primera vez canciones de Rafael Alcántara (Raffo el soñador), Leonardo Paniagua, Luis Segura, Eladio Romero Santos, entre otros.

Pero una de las cosas que siempre me llamó la atención de Radio Guarachita era la voz del locutor que anunciaba el disco nuevo o el globo eléctrico. Cada vez que colocaban el spot o jingle “Están escuchando otro disco nuevo, por la poderosa Radio guarachita” o el anuncio del concurso del globo eléctrico, donde regalaban 20 pesos al ganador, “Y ahora el globo eléctrico, quien se llevará los 20 pesos, los 20 pesos, los 20 pesos, llame ahora y llévese los 20 pesos”. Este era el anuncio que más me gustaba porque llegaban a la emisora personas desde los rincones mas apartado de país a recoger, con su cedula en manos, los 20 pesos que se ganaba en la emisora.

Nunca llegué a entender porque Ciprian Hamburgo tenía que anunciar esos spot con un ecos de fondo y cuando le tocaba el turno de animar en vivo lo hacía de igual manera pero acompañado de risas y como gritándole al oyente, un estilo que  a muchas personas de la “alta sociedad” de esa época lo consideraba vulgar y poco agradable al oído, pero que hoy ya es “normal” en las emisoras donde se tocan ritmo urbano y tropical. En verdad Ciprian Hamburgo con ese estilo de animar en Radio Guarachita estuvo muy adelantado para su época.

Hace un par de décadas conocí a Ciprian Hamburgo gracias a que en el hotel donde realizaba una actividad gerencial, también se reunía una facción de Círculo de Locutores Dominicano. El Ciprian Hamburgo que conocí fue una persona amable y agradable.

Hace un par de meses, Ciprian Hamburgo fue homenajeado por una Universidad evangélica por su sus 59 años al servicio de la locución y lo que más me atrajo la atención fueron sus palabra “Los homenajes en vida son buenos porque se disfrutan mejor”.

A Ciprian lo voy a extrañar, de todo corazón. Paz a sus restos